martes, 17 de junio de 2008

La ilustración

(Ensayo de un tema de la comunicación visual para el Maestro Mauricio Juárez Servín)

En las cuevas quedaron inscritas las hazañas de cacerías de mamuts y de otros animales prehistóricos; paulatinamente la escritura surge de la abstracción de una imagen realizada a manera de representación visual que terminó siendo fonética. Desde este momento en la historia de la humanidad, se hace presente la concepción de las palabras que provienen de la evocación mental por las experiencias personales.

La ilustración hoy día parece tan natural como la escritura; tal cual si respiramos sin darnos cuenta de hacerlo, ¡como si siempre hubiera existido! Obviamente el hecho de la ilustración y de la escritura han sido parte de un proceso del intelecto humano y su pausada pero natural evolución no nos deja pensarla fuera de nuestra condición que proviene probablemente del neandertal o de alguna clasificación biológica del hombre aún perdida.

De igual forma a la ilustración no la pensamos importante o prevaleciente como a la tecnología que impera en la mayor parte del mundo. No nos dejan de sorprender los avances científicos y tecnológicos, nos cuestionamos su origen y hay quien llega a pensar que es mágico. E incluso al arte se le da un espacio tan preciado como a la ciencia, siendo con esto, desdeñada por sus propios orígenes a la ilustración, porque se dice que puede llegar a ser arte en escasas ocasiones.

Sin embargo, la ilustración es una forma de comunicar que nos ha permitido evolucionar como especie, como sociedades, como ser uno mismo con grados académicos. Porque en todo conocimiento humano está implícita la ilustración. A veces se le adjetiva como bonita o fea, colorida o gris, pero siempre la riqueza visual de una ilustración va enfocada a su fin: ilustrar (del latín illuminare: iluminar). Esto no quiere decir que una ilustración sea siempre efectiva, porque de igual manera se realizaron las pinturas rupestres, hay quienes dibujan igual sobre un papel. Y no lo digo como prejuicio, sino porque hay quien tiene la intención pero no la capacidad desarrollada para hacerlo de manera efectiva.

Entonces cuando reflexiono acerca de la ilustración como método para transmitir imágenes mentales, para comunicar ideas, dar a entender un conocimiento, expresar una idea, etc. Me doy cuenta de la importancia trascendental de la labor. No estamos hablando de la ornamentación arquitectónica del edificio del conocimiento humano, estamos hablando de la estructura y los cimientos que soportan toda esa información y que nos ha permitido llegar a la luna, a un domicilio, a la reconstrucción arqueológica, al aprendizaje de otras lenguas, a todo conocimiento humano.

Es verdad que la escritura prevalece como transmisor de ideas con un sentido específico, rara vez ambiguo y que de la ilustración se desprenden varios significados, pero de allí surge la riqueza semántica y discursiva de la ilustración. De ahí surge la imaginación y la incursión de nuevos mundos que están en la mente de quien los crea.

Así concluyo que la importancia de la ilustración se ve reflejada en el progreso de la humanidad, porque no hay conocimiento humano que no haya sido plasmado en una superficie con la intención de enseñar, comunicar, transmitir, informar, educar y todos los verbos que impliquen crecer.

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